|
Como especialista de idiomas, asistí con curiosidad a la presentación del Portfolio que se realizó en abril de 2004 en el Centro de Profesores y Recursos de Ceuta. Recuerdo el entusiasmo con el que nos hablaron de él y el escepticismo que me embargó. Consideré inviable que los alumnos fueran capaces de evaluarse con rigor de forma autónoma, a pesar de que desde siempre en mis clases he realizado con éxito la autoevaluación entregando las pruebas escritas corregidas sin que figure en ellas una calificación e instando a los alumnos a autoevaluarse una vez observados los aciertos y errores. ¿Estribaba en esto la diferencia? Ante las pruebas corregidas por el profesor el alumno se encuentra ya con unos datos evaluativos (las propias correcciones) mientras que la utilización del PEL, que es así como se conoce el Portfolio Europeo de las Lenguas, exige trazar unos planes de aprendizaje, reflexionar acerca del modo de desarrollarlo y analizar el progreso lingüístico, sin ninguna orientación. Por ejemplo, en la ficha «Mis planes de aprendizaje. ¿Qué quiero saber hacer en cada lengua?», el alumno debe responder a cuatro cuestiones: «¿En qué lengua?», «¿Qué objetivo?», «¿Cómo aprenderlo?» y «¿Cuánto tiempo voy a dedicarle?». Contestar estas preguntas exige un grado de madurez y de conocimiento de didáctica y metodología de la enseñanza lingüística, de las que carece el alumno de secundaria.
A pesar de esta desconfianza inicial, empecé a investigar sobre el PEL porque este proyecto, promovido por el Consejo de Europa y que tiene como una de las finalidades fomentar la identidad cultural europea y el entendimiento entre sus pueblos de diferentes lenguas y culturas, es impulsado decididamente en España por el Ministerio de Educación. A la larga sería un error rechazarlo o desconocerlo. Tampoco podía negar a mis alumnos esta posibilidad u ocultarles el hecho de que en todos los centros escolares europeos sus compañeros contaban con un pasaporte de idiomas. Por ello solicité en la Dirección Provincial tantos Portfolios para secundaria como alumnos tenía y en breve me llegaron al aula.
En el interior de dicha carpeta explican claramente en varios idiomas las secciones de las que consta (Pasaporte de las lenguas, Biografía lingüística y Dossier) y para lo que sirve: «evaluar el nivel que se tiene en cada idioma» según una escala internacional que utiliza los parámetros del «Marco europeo de Referencia para las lenguas» (A1, A2, B1, B2, C1y C2), «para determinar los objetivos de aprendizaje y registrar los progresos, analizar la forma de aprender e incrementarla y conocer mejor y respetar las diferencias lingüísticas y culturales entre uno mismo y sus compañeros». Se busca en definitiva la autonomía del alumno y fomentar el aprendizaje permanente, favoreciendo la movilidad en Europa. Gracias al Pasaporte de las lenguas, con un formato y unas escalas homologadas internacionalmente, que se actualiza continuamente, cada individuo puede demostrar en el extranjero qué lenguas habla o conoce y cuál es el nivel alcanzado en las mismas en las cinco competencias (escuchar, conversar, escribir, leer y hablar). Se anima al alumno a describir su perfil lingüístico indicando cuál es su lengua materna y las demás lenguas que conoce o estudia, designando a cada una de ellas una ficha en la que se recogen en apartados o celdillas diferentes las cinco competencias y la escala internacional antes reseñada. Se trata de ir sombreando las celdillas correspondientes a cada lengua y de observar las diferencias entre ellas. El objetivo final a largo plazo es el sombreado total de la celdilla, o sea, alcanzar la competencia superior: el C2. Pero para ayudarles a rellenarlo con madurez e imparcialidad, puesto que a veces no son conscientes de sus limitaciones y se sobreestiman, existen una serie de fichas ilustrativas u orientativas.
A través de estas fichas –muy didácticas– se realiza la evaluación inicial registrando los esquemas de conocimientos pertinentes para la nueva situación de aprendizaje. La evaluación formativa tiene lugar gracias a la observación sistemática de dicho proceso al registrar e interpretar las observaciones (progreso, dificultades, bloqueo). Finalmente el alumno realiza la evaluación sumativa al término de una fase de aprendizaje al analizar igualmente si ha llegado a utilizar convenientemente los contenidos aprendidos.
En la Biografía lingüística se anotan todas las experiencias lingüísticas vividas y en el Dossier, se registra y guarda cualquier trabajo oral o escrito que se haya elaborado, al igual que vídeos, presentaciones, recuerdos, certificados, diplomas, etc.
La idea es brillante pero no está cuajando entre los docentes de Ceuta. Puede ser por desconocimiento, me aventuro a pensar. Ante todo, aclarar que ya el hecho de realizar una autoevaluación a través de la reflexión crítica y definiendo unos objetivos y planes personales de aprendizaje es positivo. La evaluación hasta hace muy poco era realizada exclusivamente por el profesor. Tampoco se reflexionaba sobre los objetivos de aprendizaje o los instrumentos de evaluación empleados. Con el Portfolio el alumno registra sus experiencias de aprendizaje tanto en su lengua materna como en la del entorno o lenguas extranjeras y actualiza el pasaporte a lo largo de toda la Secundaria y posteriormente también, si así lo desea, puesto que hay Portfolio para adultos, lo mismo que hay Portfolio infantil. Y es que lo que se pretende es animar a aprender más lenguas y a hacerlo a lo largo de toda la vida y en función de las capacidades de cada uno. No obstante, dado que nos referimos al Portfolio de secundaria, debemos tener en cuenta que el alumno aún no está capacitado para realizar las actividades de aprendizaje y autoevaluación con absoluta autonomía, por lo que el profesor deberá dirigir dichos procesos, sirviendo al alumno, que será el verdadero sujeto de las actuaciones, exclusivamente de guía. Aunque el PEL es un material personal que puede rellenarse lo mismo en casa que en el aula, en el caso que nos ocupa es más conveniente que sea utilizado al principio en el aula para ir aclarando las posibles dudas que surjan y para que constaten la importancia de realizar una reflexión sobre su aprendizaje y una proyección de objetivos a cumplir porque sólo sabiendo de lo que se es capaz y delimitando unas estrategias y objetivos concretos se puede progresar. He hablado del campo de la docencia porque para mi sorpresa he encontrado el uso del Portfolio en el campo médico con los mismos fines y procedimientos evidentemente.
El dominio de varios idiomas comporta que las personas descifren mucha más información sobre el lenguaje que si solamente conocen una lengua. Es por eso imprescindible que todos los profesores que imparten las lenguas, tanto la lengua nacional, autonómica si la hubiera o extranjeras se impliquen en este proyecto.
Aun cuando no se trabaje en clase con el archivador estándar del Portfolio, se puede y debe realizar el proceso de autoevaluación. Es suficiente con detenerse a analizar en cada una de las cinco destrezas (leer, escribir, hablar, escuchar y conversar) lo que uno es capaz de hacer. Sólo así estableceremos objetivos para solventar dificultades y marcaremos unas pautas a corto y largo plazo que nos permitirán continuar con entusiasmo y eficacia en el aprendizaje de las diferentes lenguas.
|