|
Hoy la educación especial ha muerto, ¡por fin!, porque toda la educación siempre es especial.
En el mundo nadie es como yo, ni como tú.
Porque tú eres especial y yo también soy especial.
No hay nadie que se parezca a ti, ni a mí.
Somos únic@s, en verdad.
Y, no somos diferentes, somos especiales…
Y todos somos iguales, porque somos diferentes.
Como dice Eduardo Galeano:
«Porque todos somos iguales…
No importan nuestras diferencias…
No andar,
Ni ver,
No escuchar
Ni sentir…
Esto no es una limitación.
Limitación es no tener una oportunidad»
Decía Freinet: «... No podéis preparar a vuestros alumnos para que construyan mañana el mundo de sus sueños, si vosotros ya no creéis en esos sueños; no podéis prepararlos para la vida, si no creéis en ella; no podríais mostrar el camino, si os habéis sentado, cansados y desalentados en la encrucijada de los caminos». Por ello, démosles y démonos una oportunidad, demos un pequeño paso. Como decía Benjamín Franklin: «Hasta el más grande de los viajes empieza dando un paso». Como cantó nuestro Machado: «Caminante no hay camino. Se hace camino al andar».
Caminemos, ya, hacia una escuela inclusiva, compromiso internacional y tarea comunitaria.
Una escuela de todos, donde la diversidad, que es lo normal, sea la norma.
Una escuela comprensiva, que acepte y aproveche la riqueza de las diferencias individuales.
Una escuela que dé respuestas a las necesidades de todos, que nos permita crecer a cada uno hasta donde podamos.
Una escuela que nos permita construir una sociedad de todos y para todos, una sociedad inclusiva, justa y solidaria en la que podamos convivir en paz.
|