
Miguel Ángel
Ronda Carracao
mronda@mronda.es
- Ingeniero Técnico Informático de Gestión por la Universidad de Málaga.
- Profesor interino del CEA Miguel Hernández.
- Cuerpo de Profesores Técnicos de Formación Profesional. Especialidad «Sistemas y Aplicaciones Informáticas»
Informática para tod@s
NUNCA ES TARDE
Son muchas tardes a sus espaldas. Y sin embargo no parece pesarles. Son muchos los alumnos de los diferentes talleres de informática del Centro de Educación de Adultos Miguel Hernández los que tienen que desplazarse dos tardes en semana hasta el aula de impartición.
Estamos hablando de personas adultas, que van desde los veinteañeros (los que menos) hasta los sesenteros. La edad media está en torno a los 45-50 años, y el mérito de muchos de estos alumnos ya no es sólo la edad, la distancia al centro, las tardes lluviosas o calurosas que se presentan a lo largo del año académico, sino el admirable afán de aprendizaje que derrochan día tras día, con un empeño memorable.
De los tres grupos de los que soy profesor, uno es de «Iniciación a la informática» y dos de «Informática avanzada», todos ellos en horario de tarde-noche.
Los contenidos varían entre estos dos grupos; mientras que en el grupo de iniciación comienzan desde cero, los avanzados tratan temas muy de moda en la red de redes, Internet.
Para Nieves, que asiste a perfeccionamiento nocturno, «este año ha sido muy ameno, porque hemos estado viendo temas como Messenger, retoque fotográfico, Power Point…,¡incluso hemos creado un blog!»
En mi caso trato de enseñarles cosas útiles que luego puedan practicar en casa, aunque esto no se logra hasta que pierden el miedo escénico del hogar. Los del hogar. Los ordenadores de casa suelen estar monopolizados por los hijos, lo que le añade un plus de «peligrosidad» si no se sienten 100% seguros/as. Sin embargo, este miedo lo van perdiendo a medida que avanza el curso.
Para Eugenia, alumna del curso de iniciación de tarde, «el curso ha sido bastante completo y ameno, empezamos en pequeños pasos y vamos poco a poco avanzando. Si no nos enteramos de algo, el profesor tiene tiempo de explicarlo de nuevo».
Sin duda, una de las unidades que reciben mejor acogida es la de «Mensajería instantánea», donde la mayoría da sus primeros pasos en un chat. Algunos reciben con iusión la posibilidad de interactuar con sus seres queridos estén donde estén, enviarles o recibir fotos de sus sobrinos, nietos, etc. «Me gusta mucho cuando veo que me puedo manejar, chateo con mi hermana y mis primos de Barcelona, me mandan fotos y lo pasamos muy bien», cuenta Paqui, alumna del grupo de iniciación, en los últimos días de este su primer curso.
Aunque, claro está, el nivel de atención a medida que van descubriendo nuevas posibilidades en este tema va disminuyendo, comprensiblemente, a causa de la euforia.
La unidad que los alumnos del grupo avanzado acogen con mayor recelo es la de «Compras, ventas y subastas en la web». La imagen que se tiene a causa de las noticias hace que muchos no se fíen ni de dar su nombre en determinadas webs de seguridad contrastada.
Cabe destacar la ilusión que le ponen a cada unidad, aunque algunas les parecen más interesantes que otras, pero sobre todo quieren que sean útiles. Y esto es lo que tratamos que aprendan en estos talleres.
La misión del docente ya no es únicamente enseñarles lo que hay detrás del monitor, ni a cómo crear documentos, sino a hacerles ver que la informática es para todos, que no se le debe tener miedo, y sobre todo, a que piensen y actúen por ellos mismos, es decir, que se enfrenten al ordenador personal de casa sin el profesor detrás.
En el caso de los alumnos de iniciación, estos objetivos se aprecian recordando la primera y la última clase de cada uno de ellos. A algunos les parece mentira.
Como nos cuenta Paqui, «el curso me ha parecido extraordinario, llegué y no sabía absolutamente nada, solo tocaba el ordenador para limpiarlo, y ahora ya estoy enseñando a mi marido a leer los periódicos por internet».
Además, el buen ambiente hace que algunos de los alumnos continúen año tras año, habiéndose formado una pequeña familia que va más allá de las clases diarias.
Carmen, alumna de iniciación, destaca como positivo el «buen ambiente que hay en la clase, el buen material y el contenido del curso». Amina, compañera de Carmen, es más escueta al afirmar que «me gusta todo el curso, me lo paso muy bien», sin duda, una motivación extra para acudir un día tras otro.
Sin embargo, hay margen de mejora. Según Carmen, «los horarios y el número de plazas» son elementos que se pueden optimizar.
Aunque como era de esperar, lo bueno toca asu fin en estas fechas. Según
Marisa, alumna del grupo de perfeccionamiento de noche, «me apena que acabe, y seguiré recordando todo lo que el profe nos ha enseñado, que ha sido mucho e interesantísimo».
Ante esta inolvidable experiencia, sólo pedo decir que ojala llegue a esa edad con tanta ilusión, dedicación y ganas de seguir aprendiendo, sin miedo y con la alegría por bandera. Desde luego, un espejo donde mirarnos.
Nunca es demasiado tarde, y menos para aprender.
Miguel Ángel Ronda Carracao