Centro de Profesores  y Recursos de Ceuta
COMPETENCIAS BÁSICAS, EDUCACIÓN
DEL CIUDADANO DEL SIGLO XXI

Mª Jose NavarroLa sociedad actual plantea a la escuela demandas distintas de las tradicionales. El problema no es ya la cantidad de información que los niños y jóvenes reciben, sino la calidad de la misma: la capacidad para entenderla, procesarla, seleccionarla, organizarla y transformarla en conocimiento; así como la capacidad de aplicarla a las diferentes situaciones y contextos en virtud de los valores e intenciones de los propios proyectos personales o sociales.
Los sistemas educativos afrontan, en las democracias actuales, dos grandes retos que están íntimamente relacionados: por un lado, consolidar una escuela comprensiva que permita el máximo desarrollo de las capacidades de cada persona, respetando la diversidad y asegurando la equidad de acceso a la educación y compensando las desigualdades; por otro, favorecer la formación de sujetos autónomos, capaces de tomar decisiones informadas sobre su propia vida y de participar de manera relativamente autónoma en la vida profesional y social.
Como consecuencia de tales desafíos, a lo largo de la última década del siglo pasado y la primera de este se intensifica la preocupación internacional por la reforma de los sistemas educativos, por la búsqueda de nuevas formas de concebir el currículo, nuevos modos de entender los procesos de enseñanza y aprendizaje.
Con el propósito de estimular políticas educativas y prácticas escolares que respondan a las exigencias de los complejos, inciertos y cambiantes escenarios contemporáneos, la OCDE hace una apuesta decidida por acercar el aprendizaje escolar a los problemas y exigencias de la vida contemporánea: al entender el conocimiento disciplinar o interdisciplinar que se trabaja en la escuela no como un fin en sí mismo sino como un instrumento, el instrumento privilegiado, al servicio de las competencias fundamentales que requiere la ciudadanía del mundo contemporáneo
DeSeCo define las competencias como conjuntos complejos de conocimientos, habilidades, actitudes, valores, emociones y motivaciones que cada individuo o cada grupo pone en acción en un contexto concreto para hacer frente a las demandas peculiares de cada situación. Se consideran competencias fundamentales, aquellas competencias imprescindibles que necesitan todos los seres humanos para hacer frente a las exigencias de los diferentes contextos de su vida como ciudadanos.
El concepto de competencias como habilidad para afrontar demandas externas o desarrollar actividades y proyectos de manera satisfactoria en contextos complejos, implica dimensiones cognitivas y no cognitivas: conocimientos, habilidades cognitivas, habilidades prácticas, actitudes, valores y emociones.
La introducción en el currículo de las competencias básicas es una circunstancia que puede y debe servir para revisar la práctica educativa para que enfocándola desde una perspectiva adecuada, el alumnado pueda desarrollar, a lo largo de su etapa de educación obligatoria, la formación que requiere la sociedad del siglo XXI; una formación integral, dotada de sentido crítico no sólo para comprender, sino también para actuar de manera adecuada en los problemas que, en el complejo mundo en que vivimos, se suscitan permanentemente..
Las competencias básicas se definen como la capacidad de poner en marcha de manera integrada aquellos recursos propios (conocimientos adquiridos y rasgos de personalidad) que permiten interpretar una realidad en permanente cambio e intervenir sobre la misma. Es la capacidad de usar de modo funcional conocimientos y habilidades  en contextos diferentes para desarrollar acciones dotadas de significado y no programadas previamente.
El reto consiste en organizar el currículo de manera que muestre la interrelación entre el contenido de las distintas áreas y materias; trasmitiendo, al mismo tiempo al alumnado la relación entre los contenidos de una materia o varias y la vida, con el fin de mostrar la utilidad de los aprendizajes.
Un aspecto importante para que se pueda abordar el desarrollo de las competencias es que exista un buen clima de convivencia en el aula. Los cambios metodológicos pueden colaborar a mejorarlo, pero existen estrategias y pautas de actuación para la mejora de la convivencia que se han de contemplar en los Planes de convivencia.
El C.P.R. de Ceuta ha iniciado este curso escolar diferentes actividades formativas en torno a los dos temas mencionados, pues es pieza fundamental la formación del profesorado para que se pueda hacer realidad un currículo por competencias y una mejora de la convivencia escolar para formar ciudadanos que den respuesta a las demandas sociales del siglo XXI. El curso próximo se seguirán organizando actividades formativas para profundizar sobre dichos temas.
En este segundo número de la revista del C.P.R. se recogen diversas experiencias docentes muy interesantes que nos habéis remitido. Os agradecemos el esfuerzo y os animamos a todos a que enviéis otras muchas, que sabemos que existen, para divulgarlas entre el profesorado de nuestra ciudad haciendo que sea una realidad que nos renovemos compartiendo.

Mª José Navarro
Directora del C.P.R.